En la actualidad, las organizaciones enfrentan constantes cambios en un entorno empresarial dinámico y altamente competitivo, donde la calidad y la eficiencia operativa se han convertido en factores determinantes para su éxito y sostenibilidad a largo plazo. La globalización, la rápida evolución de la tecnología y las crecientes expectativas de los clientes han llevado a las empresas a reevaluar sus procesos y estrategias, buscando no solo aumentar la satisfacción del cliente, sino también optimizar sus costos y mejorar su rentabilidad. En este contexto, la gestión de costos de calidad emerge como una herramienta fundamental para asegurar que las inversiones en calidad generen un retorno significativo.