En Mi vida y obra, Henry Ford se aleja de las biografías tradicionales para utilizar su propia trayectoria como explicación de las ideas que transformaron su empresa y cambiaron para siempre la industria moderna.
Desde su temprana fascinación por las máquinas, Ford relata sus primeros intentos empresariales, la creación del Modelo T y su empeño en fabricar un automóvil resistente, sencillo y asequible para el gran público. Explica detalladamente el desarrollo de la producción en serie, la cadena de montaje y una concepción del trabajo basada en eliminar movimientos inútiles y aumentar la productividad.
Además, expone las razones que lo llevaron a implantar la jornada de ocho horas y el célebre salario de cinco dólares diarios. Ford defiende que el trabajador debe participar de la prosperidad que ayuda a crear y concibe la empresa como una organización al servicio del público, antes que como una simple generadora de beneficios.
Ferrocarriles, agricultura, consumo, hospitales y organización social pasan también por su filtro vanguardista, consumando una autobiografía que constituye un manifiesto empresarial e industrial clave para entender las transformaciones económicas y productivas que han hecho del mundo lo que es hoy.